Post-Autistic Economics Network

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Home Page

Global Economic News


PAE Review

 

 

 


www.paecon.net

 


El reciente debate francés sobre la enseñanza de la economía

Publicado en Economía Informa, No. 292, UNAM, México, noviembre 2000.

Angel de la Vega Navarro*

Noviembre del 2000

El objetivo de traducir los textos que se presentan a continuación es dar a conocer un debate que puede interesar en diferentes ámbitos de la Facultad de Economía de la UNAM y de otras facultades o centros académicos. Las ideas circulan y ahora lo hacen más rápidamente. Cada país, sin embargo, mantiene sus particularidades y no se trata de transplantar pura y simplemente un debate que se ha generado en un contexto específico. El conocimiento y seguimiento de otras experiencias puede enriquecer y ayudar a promover nuestros propios debates, no a copiar los que se desarrollan en otros contextos o a distorsionar su contenido para justificar determinadas posiciones.

En los textos que se presentan no se trata, por ejemplo, de posiciones ya superadas que proponen erradicar pura y simplemente las matemáticas o la modelización de la enseñanza y la práctica de la economía. Al ubicarse el debate en Francia, no se puede olvidar que en ese país existe, cuando menos desde el siglo XVII, la tradición de vincular la economía, las matemáticas y la estadística. A los primeros economistas de esa época les interesaba el cálculo y la cuantificación de los hechos económicos: la utilización de las matemáticas representaba para ellos un progreso para la constitución de una disciplina que empezaba a construirse. Baste recordar el nombre de Quesnay, un precursor al que posteriormente se añaden los de Cournot, Walras, Malinvaud, el Premio Nobel Maurice Allais, etc. En el mismo texto de los profesores que apoyan a los estudiantes se encuentran nombres de egresados de grandes escuelas como "l'Ecole Polytechnique" o de otras instituciones, los cuales son capaces de una gran sofisticación matemática y econométrica en sus trabajos y publicaciones. Tal es el caso de Michel Aglieta, Robert Boyer o Frédéric Lordon.

De lo que se trata es de cuestionar la manera como se utilizan las matemáticas y el exceso al que se ha llegado. Además, como está ampliamente demostrado, incluso por la elección de recientes premios Nobel de economía (D.C. North, H. Simon, R. H. Coase, ...), la vía de las matemática no es la única que permite avanzar en el conocimiento económico. Muchas relaciones y fenómenos económicos quedan fuera de sus procedimientos y sería un error pretender hacerlos entrar en ellos a la fuerza.

El debate en Francia fue lanzado inicialmente por estudiantes de las llamadas "Grandes Escuelas"[1] y de facultades de economía en mayo del presente año. A ellos se unieron posteriormente varios profesores conocidos como: Michel Aglietta (Paris-X), Jacques Freyssinet (Director del IRES, Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales), Michel Beaud (Paris-VII), Robert Boyer (Cepremap), Benjamin Coriat (Paris-XIII), Pierre Salama (Paris-XIII), Jacques Valier (Paris-X) y también personalidades como Michel Rainelli, Presidente del Comité Nacional de las Universidades, Liem Hoang Ngoc, iniciador del «Llamado de los economistas contra el pensamiento único» y Michel Vernières (Paris-I), autor de una «nota preliminar», solicitada por el Ministerio de la Educación Nacional sobre la enseñanza de la economía. En total ciento sesenta economistas con labores docentes en la enseñanza superior firmaron una carta en apoyo a la iniciativa de los estudiantes.

Como se puede leer en el TEXTO III, esos profesores apoyan que la enseñanza de la economía no se reduzca a un "juego de variables dentro de modelos más o menos sofisticados", que la valoración de un modelo pueda hacerse sobre bases diferentes a las puramente cuantitativas. Sobre todo se expresan en contra del lugar central que ocupan en la enseñanza las "tesis neoclásicas", lo cual puede hacer creer a los estudiantes que "no solamente la teoría neoclásica es la única corriente científica, sino también que su cientificidad se explica por su carácter axiomático". Para tener un panorama más completo del debate se ha agregado un "Contra-llamado" firmado por profesores en desacuerdo con las posiciones anteriormente mencionadas.

En nuestro medio, entre estudiantes y profesores, también se expresan varias interrogantes sobre nuestro quehacer académico. Esperemos que los textos que siguen sean útiles para avanzar nuestra propia reflexión[2].

TEXTO I - ¿Por qué una reforma de la enseñanza de la economía?[3]

Todos los actores concernidos están de acuerdo en la constatación siguiente: la formación universitaria "ciencias económicas" está en crisis. Los índices son numerosos (véase Alternatives-Economiques, n° 174, octubre 1999): caída de los efectivos más pronunciada que en otras formaciones universitarias[4], dificultades para la inserción profesional (18% de los estudiantes de economía egresados de la universidad en 1994 se encontraban desempleados tres años más tarde, contra 8% de los alumnos de gestión y 12% de los alumnos del conjunto de las formaciones universitarias), la insatisfacción que reina entre numerosos estudiantes, etc. Debe promoverse un debate sobre ese tema: ese es el objetivo de la iniciativa que hemos tomado al hacer circular una carta abierta de los estudiantes a los responsables de la enseñanza de esa disciplina sobre la cual informó la prensa recientemente (ver infra, texto II).

¿Cómo explicar esta insatisfacción? Pensamos que es el producto de dos "desviaciones" generalmente observadas en la enseñanza de la economía y estrechamente relacionadas:

1.       Por una parte la enseñanza lleva muchas veces al estudiante a descubrir solamente mundos imaginarios, cuya relación con la realidad económica permanece misteriosa y desgraciadamente no justificada. Estamos conscientes, claro está, que toda teoría que pretende inscribirse, de cerca o de lejos, en un procedimiento científico, debe simplificar la realidad para producir resultados interesantes. Pero debe ser confrontada enseguida a los hechos.

Quizás el lector no advertido de lo que pasa en las facultades de ciencias económicas se pregunta lo que entendemos por "mundos imaginarios". Se trata de pequeños modelos que supuestamente deben representar la economía y su funcionamiento. El problema es que esos modelos no comportan a menudo más que un solo agente calificado de representativo. La pertinencia de ese procedimiento en general no se justifica en los cursos. Se describe así una economía  de autoproducción, sin intercambio –la economía de Robinson Crusoe como se le llama muchas veces–, de la cual son cuidadosamente descartados los problemas de coordinación de agentes diferentes. Aún la teoría de juegos (conjuntos de juegos lógico-matemáticos), la cual debe analizar supuestamente los comportamientos estratégicos de los agentes es solamente normativa (estudia cómo se comportarían actores racionales) y no positiva (cómo se comportan realmente los actores) ¡Después algunos se extrañan que estudiantes que escogieron la formación "ciencias económicas" para adquirir una comprensión profunda de los fenómenos económicos se decepcionen rápidamente por lo que se les propone!

Se nos responderá que primero es necesario "hacer ejercicios musicales", dominar la "caja de herramientas" que se utilizará más tarde (en un paraíso más o menos cercano). Pero ese mismo argumento regresa en los primeros años de la licenciatura, en la licenciatura, en la maestría, etc.. Y llama la atención constatar lo que el Jurado de la Agregación de Ciencias Económicas reprocha a los candidatos quienes, es preciso recordarlo, son ya doctores en economía: "La pertinencia de la elección de los instrumentos de análisis y del tipo de modelización adoptada en relación con el problema abordado, está insuficientemente justificada y es muchas veces muy discutible. Un grieta sensible se crea por ese hecho entre los "resultados" inferidos de una serie de demostraciones -rigurosas muchas veces en el plano formal-, y la comprensión que el autor y su lector esperan adquirir sobre el problema estudiado" (Informe del Jurado de la Agregación de Ciencias Económicas, 1997/1998).

2.       La segunda razón de la insatisfacción de los estudiantes es, según nosotros, el dogmatismo que reina en la enseñanza de la disciplina. Ese dogmatismo es con mucho el resultado de la ausencia de confrontación con los hechos. La confrontación de las teorías a los hechos permite conservar solamente las más pertinentes. Si se olvidan los hechos la teoría se desarrollará de manera totalmente esotérica, sin riesgo de discusión.

Ahora bien, nosotros pensamos que la Universidad debería ser el lugar de la formación de un espíritu crítico, para el investigador como para el ciudadano. No es presentándonos una yuxtaposición de modelos que supuestamente deben constituir LA ciencia o LA verdad económica como se permitirá al estudiante desarrollar su propia reflexión. Es preciso notar que no se trata de prohibir tal o cual procedimiento, como se nos ha dicho muchas veces. Se trata simplemente de demandar el fin de ese dogmatismo que impone el estudio de modelos desconectados de toda confrontación con los datos reales mediante un discurso de autoridad y no por una argumentación justificada.

Se nos dirá que se trata prioritariamente de hacer que los estudiantes en economía sean "operacionales" profesionalmente. Esta respuesta es de una gran hipocresía: lo que se espera de un economista es ante todo una cultura general económica y social y un buen conocimiento de los mecanismos y de las instituciones económicas. Ahora bien, por el contrario, la enseñanza de la economía en la universidad destruye ese tipo de conocimientos. Una "nota preliminar" del Informe solicitado por el Ministerio de la Educación Nacional sobre la enseñanza de la economía en la universidad (no publicado hasta el día de hoy, pero mantenemos la esperanza ...) evoca el problema: "¿Quién no ha constatado la pérdida de cultura económica de un bachiller proveniente del área económico-social después de dos años pasados en una facultad de ciencias económicas?".

La insatisfacción de los estudiantes (que se manifiesta objetivamente en las numerosas firmas que hemos podido obtener) debe ser tomada en serio. Para ello deben ser respetados ciertos principios: presentar las cuestiones en juego -económicas y políticas- que están presentes en el surgimiento de las teorías estudiadas, movilizar con más frecuencia los datos empíricos y la historia económica para aclarar o relativizar la pertinencia de los modelos presentados, partir de los problemas concretos a los cuales está confrontada hoy en día la sociedad contemporánea, hacer espacio a varias teorías, etc. Enfin: principios elementales que nos extrañamos de tener que recordar en estas líneas.

TEXTO II - Carta abierta de los estudiantes de economía a los profesores y responsables de la enseñanza de esa disciplina.

Nosotros, estudiantes en economía en las universidades y grandes escuelas francesas, nos declaramos globalmente descontentos de la enseñanza que ahí recibimos, por las razones siguientes:

1) ¡Salgamos de los mundos imaginarios!

La mayor parte de nosotros ha escogido la formación económica con el fin de adquirir una comprensión profunda de los fenómenos económicos a los cuales el ciudadano de hoy en día se encuentra confrontado. Ahora bien, la enseñanza tal como es expuesta -es decir en la mayor parte de los casos la teoría neoclásica o enfoques derivados- no corresponde generalmente a esa espera. En efecto, si la teoría se separa de manera legítima en un primer momento de las contingencias, raramente efectúa el necesario regreso a los hechos: la parte empírica (historia de los hechos, funcionamiento de las instituciones, estudio de los comportamientos o de la estrategia de los actores, ...) es casi inexistente. Por lo demás, ese desfase de la enseñanza en relación a las realidades concretas plantea necesariamente un problema de adaptación para los que desean ser útiles a los actores económicos y sociales.

2) ¡No al uso descontrolado de las matemáticas!

El uso instrumental de las matemáticas parece necesario. Pero el recurso a la formalización matemática, cuando ya no es un instrumento sino que se convierte en un fin en sí mismo, conduce a una verdadera esquizofrenia en relación al mundo real. En ese sentido, la formalización permite construir fácilmente ejercicios, "hacer trabajar" modelos en los cuales lo importante es encontrar "el buen" resultado (es decir el resultado lógico en relación con las hipótesis de partida) para poder entregar un buen examen. Esto facilita la calificación y la selección, con una cobertura de cientificidad, pero no responde jamás a las cuestiones que nos planteamos sobre los debates económicos contemporáneos.

3) ¡Por un pluralismo de enfoques en economía!

Muchas veces el curso magistral no deja lugar a la reflexión. Entre todos los enfoques presentes, generalmente se nos presenta solo uno, el cual debe supuestamente explicar todo según un procedimiento puramente axiomático, como si se tratara de LA verdad económica. Nosotros no aceptamos ese dogmatismo. Queremos un pluralismo de explicaciones, adaptado a la complejidad de los objetos y a la incertidumbre que domina la mayor parte de las grandes cuestiones en economía (desempleo, desigualdades, lugar de las finanzas, ventajas y desventajas del libre cambio, etc.)

4) Llamado a los profesores: ¡despiértense antes de que sea demasiado tarde!

Sabemos muy bien que nuestros profesores están ellos mismos sujetos a ciertas restricciones. Pedimos, sin embargo, el apoyo de todos los que comprenden nuestras reivindicaciones y que desean un cambio. Si éste no se realiza rápidamente, es grande el riesgo de que los estudiantes que ya han iniciado un movimiento de retirada deserten masivamente de una formación que ya no es interesante, ya que se encuentra cortada de las realidades y de los debates del mundo contemporáneo.

YA NO QUEREMOS HACER COMO QUE ESTUDIAMOS ESA CIENCIA AUTISTA QUE SE NOS INTENTA IMPONER. NO PEDIMOS LO IMPOSIBLE, SINO UNICAMENTE LO QUE EL SENTIDO COMÚN PUEDE SUGERIR A CUALQUIERA. ESPERAMOS PUES SER OÍDOS EN LOS PLAZOS MÁS BREVES.

Esta carta abierta fue lanzada a fines de mayo del 2000 y a principios de julio de este mismo año más de 500 estudiantes de la licenciatura al doctorado la habían firmado, tanto de Francia como de otros países europeos (Escuela Nacional Superior -de Ulm, Cachan y Fontenay-, la Escuela Nacional de Estadística y de Administración Económica, la Escuela de Altos Estudios en Ciencias Sociales, las Universidades de Paris X-Nanterre, Paris I, Paris Tolbiac, Versailles Saint- Quentin, Orléans, Grenoble, Rennes, Clermond-Ferrand, Aix- Marseille, Besançon, Hamburg, Florence, Londres, Barcelona...).

TEXTO III - Primer llamado (de profesores). La enseñanza de la ciencia económica se encuentra en debate: ¡por fin![5]

Muchas veces la investigación y la enseñanza de la economía se reducen a un juego con variables dentro de modelos más o menos sofisticados, en detrimento de la calidad de la respuesta a las cuestiones planteadas por las mutaciones contemporáneas. Si la virtuosidad matemática del economista puede ser saludada a veces como la de un artista frente a su obra, en nada constituye la seguridad de una respuesta satisfactoria frente a la gravedad de las cuestiones sociales que están en juego.

(…) Como toda disciplina científica, la ciencia económica está orientada hacia la explicación de fenómenos "reales". La  validez y la pertinencia de una teoría sólo pueden apreciarse in fine por una necesaria confrontación con los «hechos». (…) Ciertamente, el «regreso a los hechos» no es evidente. Toda ciencia reposa sobre hechos construidos y conceptualizados. De ahí la existencia de paradigmas que constituyen al mismo tiempo familias de representaciones y modos de interpretación o de construcción de la realidad. Pero ello no puede conducir a resignarse a una especie de miopía o de "autoreferencialidad". El reconocimiento de la existencia y del papel de los paradigmas no debe servir de argumento para constituir otras tantas fortalezas inatacables desde fuera.

(…) Vengamos al cuestionamiento de la teoría neoclásica. (…) La ficción de un agente representativo racional, la importancia acordada a la noción de equilibrio, la idea de que, en lo esencial el mercado regulado por los precios constituye la instancia principal -si no la única- de ajuste de los comportamientos: todos ellos son principios de análisis que fundan una estrategia de investigación cuya eficacia y pertinencia no son evidentes y que no han sido de ninguna manera verificados. Nuestra concepción más política de la economía reposa sobre principios de comportamiento de otra naturaleza (principio de racionalidad limitada, por ejemplo). Reconoce la importancia de la historia y de las instituciones, integra la existencia de interacciones directas entre agentes y reconoce que su heterogeneidad es en sí misma un factor importante de la dinámica del sistema. Otorga un lugar importante a los ajustes de comportamiento que van más allá del mercado y que no se reducen a equilibrios en precios  y cantidades.

Las organizaciones desempeñan un doble papel: en tanto que agentes y en tanto que sistemas de agentes. Los fenómenos de poder no pueden ser a priori excluidos o dejados de lado. El estudio de las dinámicas de largo plazo, de las rupturas y de las crisis permite relativizar y aprehender mejor las evoluciones actuales. El hecho de que, en la mayor parte de los casos, la enseñanza otorgue un lugar central a las tesis neoclásicas es también lamentable por otras razones. Los estudiantes se ven conducidos en efecto no solamente a creer que la teoría neoclásica es la única corriente científica, sino que su cientificidad se explica por su carácter axiomático o por el uso sistemático, exclusivo incluso, de la modelización formalizada bajo todos sus aspectos. Digámoslo claramente: la teoría neoclásica no es más científica que otros enfoques de la economía. Ello no significa que lo es menos. En todo caso, denunciamos, con los estudiantes, la asimilación perfectamente abusiva que se hace muchas veces entre cientificidad y uso de las matemáticas (...).

Doscientos docentes firmaron este llamado, entre los cuales Michel Aglietta (Paris-I), Robert Boyer (Cepremap), Jacques Freyssinet (Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales), Frédéric Lordon (Cepremap), Bernard Maris (Saint-Denis), Benjamen Coriat (Paris-XIII), …

TEXTO IV: El contra-llamado para preservar la cientificidad de la economía

Cierto número de profesores y de estudiantes de economía ha firmado y difundido un llamado solicitando reformar la enseñanza de la economía, al estimar que ésta reposa demasiado sobre la formalización matemática.

Ese llamado tiene el mérito de levantar un auténtico problema, el de la manera de proceder científicamente en economía. Lo aborda, sin embargo, de manera reductora, al cuestionar el uso (instrumental) de las matemáticas y concluye con un ataque partidario en contra de uno de los corpus centrales de nuestra disciplina, a saber las teorías llamadas "neoclásicas". Este cuestionamiento nos parece discutible, por lo menos, en la medida en que contribuye a quitar a la economía su carácter científico.

Nos parece importante en efecto que la economía conserve un método conforme al procedimiento científico tradicional, el cual puede describirse mediante un encadenamiento del razonamiento en tres tiempos:

         la identificación y la definición precisa de los conceptos y de los comportamientos que caracterizan la actividad económica (consumo, producción, inversión, …) y el enunciado de las hipótesis básicas relativas a esos comportamientos;

         la formulación de teorías que tienen como modo de expresión la formalización de lazos funcionales entre los elementos identificados precedentemente;

         la verificación de esas teorías por la experiencia. Hasta que se pruebe lo contrario, en economía esa experiencia no puede ser constituida más que por la confrontación a la historia cuantificada por la estadística y la econometría.

Si, en consecuencia, la enseñanza de la economía reclama tomar en cuenta a la historia de manera importante, no puede evitar la formalización, en particular la que le confiere el uso –no exclusivo ciertamente– de las matemáticas. Está formalización no está ahí ni para enmascarar intenciones políticas culpables, ni para conferir a los economistas el sentimiento de escapar a las críticas de la sociedad. Apunta ni más ni menos a darse los medios para la verificación experimental y evita así que la economía se convierta en un simple discurso general que no podría ser probado ni demostrado.

El llamado en contra de la modelización se inscribe, por añadidura, en una lógica que se podría calificar de «teoría del complot »: juzga el valor de un resultado o de una teoría no a través de su conformidad a la realidad sino a través del origen social o de las intenciones políticas que se prestan a los que los enuncian. ¿Es necesario acaso recordar que el recurso a la formalización no es exclusiva de una minoría partidaria sino de la gran mayoría de nuestros colegas a través del mundo, cualesquiera que sean sus opiniones políticas o creencias filosóficas?

Los firmantes del presente texto hacen pues un llamado a la razón y a la justa medida, para proponer volver a centrar el debate en el terreno de la complementariedad de los instrumentos que fundan el enfoque científico y, más aún, en el de la pedagogía. A decir verdad es sobre este último terreno que nació la protesta de los estudiantes.

Christian de Boissieu (Paris-I - Panthéon-Sorbonne), Jean-Jacques Rosa (IEP), Patrick Artus (Caisse des dépôts et consignations), Thierry Chauveau (Paris-I), Thierry Verdier (Delta), Georges Gallais-Hamonno (Orléans), Pierre-Philippe Combes (Ponts et Chaussées), Jean-Paul Betbèze (Paris-II - Assas), Claudia Sénik (Paris-IV), Louis Lévy-Garboua (Paris-I), Antoine d´Autume (Paris-I), Jean-Marc Daniel (ESCP), Didier Marteau (ESCP), Michel Didier (CNAM), Alain Sand-Zantman (Paris-XII).


 

 

 



*     Profesor, Posgrado de Economía de la UNAM (Universidad Nacional Autónoma de México). La traducciones del francés son de su responsabilidad.  adelaveg@servidor.unam.mx

[1]     Se trata de un conjunto de instituciones de enseñanza superor que basan su funcionamiento en métodos de selección particularmente exigentes: l’Ecole des Mines, l’Ecole Polytechnique, l'Ecole Nationale d’Administration y l’Ecole Normale Supérieure, entre otras.

[2]     Se pueden obtener informaciones adicionales en el sitio "Autisme et sciences économiques": http://perso.respublica.fr/autisme-economie/. En inglés es posible suscribirse a la Post-autistic economics newsletter enviando un correo con el mensaje "subscribe" a: pae_news@btinternet.com. También en esos sitios y direcciones se puede obtener información para suscribir los documentos que aquí se publican.

[3]    Tribuna aparecida en el periódico La Tribune, 3 de julio del 2000. El texto fue redactado por estudiantes de economía de la ENS (Escuela Normal Superior, una de las más prestigiadas "grandes escuelas" de Francia), de la ENSAE (Escuela Nacional de Estadísticas y de Administración Económica) y de las Universidades de Nanterre, París I y Versailles Saint Quentin.

[4]     El número de estudiantes de economía en las universidades francesas se ha reducido regularmente: 35 600 iniciaron el año universitario 1994-1995 y solamente 29 964 lo hicieron en 1999-2000 (Nota del Traductor).

[5]     Este texto y el que sigue apareció en Le Monde, martes 31 de octubre del 2000