Pae standard form teachers’ petition
Based on the
professors’ petition circulated in France
En las
ciencias reales, las explicaciones se basan en los fenómenos actuales. La
validez o la relevancia de una teoría sólo puede ser demostrada mediante la
confrontación de ésta con los hechos. Esto es por lo que nosotros, junto con
muchos estudiantes, deploramos la dinámica de una enseñanza de la economía que
se basa en teorías, creando y manipulando modelos, sin tener en cuenta su
carácter empírico. Este tipo de docencia resalta la construcción del modelo,
mientras que ignora las relaciones de éste con la realidad económica. Esto es
cientificismo. Por otro lado, desde un punto de vista científico, el principal
interés es demostrar la eficiencia del modelo cuando se compara con datos
empíricos. Esta debería ser la finalidad de un economista. No es un asunto
matemático.
Sin
embargo, el camino que “nos lleve de vuelta a los hechos” no es obvio. Todas
las ciencias se sostienen en “hechos” que han sido recogidos previamente y más
tarde conceptualizados. De esta manera surgen distintos paradigmas, cada uno de
los cuales constituyen diferentes familias de representación y modalidades de
interpretación o reconstrucción de la realidad.
Reconocer
la existencia y el papel de los paradigmas no debe servir como justificación
para elevar murallas entre unos y otros, incuestionables desde fuera. Las ideas
se deben confrontar y discutir. Pero no se puede hacer sobre la base de una
representación “natural” o inmediata. No podemos, ni debemos, evitar el uso de
las herramientas estadísticas y econométricas. Pero la evaluación crítica de un
modelo no debe abordarse desde una base exclusivamente cuantitativa. Toda “Ley
Económica” o teorema debe ser siempre evaluada por si relevancia y validez en
el contexto en el que se aplica, sin importar cuan rigurosa sea desde el punto
de vista formal o elevado su ajuste estadístico. También se deben tener en
cuenta las instituciones, la historia, las realidades ambientales y
geopolíticas, las estrategias de los actores y de los grupos, las dimensiones
sociológicas, incluyendo las relaciones de género, así como un mayor número de
asuntos epistemológicos. Sin embargo, estas dimensiones de la economía son
cruelmente omitidas en la educación de nuestros estudiantes.
La
situación se podría mejorar introduciendo cursos especializados. Pero no es
tanto un problema de añadir nuevas asignaturas, sino unir las diferentes áreas
de conocimiento en un mismo programa educativo.
Esto
nos lleva al problema del pluralismo. Pluralismo no es sólo un asunto de
ideología, esto es, de diferentes prejuicios o posturas con las que uno está
ligado y defiende. Por el contrario la existencia de diferentes teorías se
explica también por la propia naturaleza de las hipótesis asumidas; por las
cuestiones planteadas; por la elección de un determinado espectro temporal; por
las barreras de los problemas estudiados y, no menos importante, por el
contexto histórico e institucional.
El
pluralismo debe ser parte de la cultura básica del economista. Los
investigadores deben ser libres de desarrollar la dirección y la forma de
pensar a la que sus convicciones les llevan. En un mundo cada vez más
envolvente y complejo, es imposible y peligroso evitar las representaciones
alternativas.
Esto
nos lleva a la cuestión de la teoría neoclásica. El espacio predominante que
ocupa es, por supuesto, incompatible con el pluralismo. Pero en este asunto hay
un punto aun más importante. El supuesto de un individuo representativo
racional en la teoría neoclásica, la confianza en el concepto de equilibrio y
la insistencia en que son los precios los que constituyen el principal
determinante (si no el único) del comportamiento de los mercados, está en
confrontación con nuestra postura. Nuestra concepción de la economía está
basada en principios de comportamiento de otro tipo. Estos incluyen
especialmente la existencia de subjetividad entre los agentes, la racionalidad
limitada de éstos, su heterogeneidad y la importancia de los comportamientos
económicos no basados en factores de mercado. Las estructuras de poder,
incluyendo las organizaciones, y los contextos culturales y sociales no
deberían ser a priori excluidas.
Dos puntos fundamentales en la educación universitaria deberían ser la
diversidad de la licenciatura y la formación crítica del estudiante. Pero bajo
el régimen neoclásico ninguno de los dos es posible, y a menudo el segundo
punto es rechazado explícitamente. La insistencia en el formalismo matemático
implica que la mayoría de los fenómenos económicos se encuentren fuera de los
límites tanto para la investigación como para el currículo en economía. La
indefendibilidad de estas restricciones significa que la existencia de
pensamiento crítico entre los estudiantes se considera una grave amenaza. En
las sociedades libres como la nuestra, esto es inaceptable.
NOSOTROS, Profesores de Economía de __________________________
_______________________________, expresamos nuestro total apoyo a las
reivindicaciones de los estudiantes. Estamos especialmente implicados con las
iniciativas que se tomen en el ámbito local para ayudar a responder a sus
expectativas. También esperamos que este movimiento llegue a todos los
estudiantes de economía en las universidades de todo el mundo. Para facilitar
esto estamos dispuestos a iniciar un diálogo con los estudiantes y a apoyar la
realización de conferencias que permitan abrir un debate público
que
nos concierne a todos.
Para
más información en castellano contactar con:
A.e.e. Universidad Autónoma de Madrid http://www.aee.es.org/
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